
Es el "broche de Oro" de nuestra Fiesta, motivo de admiración que se comenta de año en año, casi sin excepciones.
Aceptamos la duda de quien no los haya visto ¿cómo puede creerse que miles de kilos de carne ensartada en los típicos asadores y frente al fuego crepitante de cientos de toneladas de leña; que miles de chorizos sobre inmensas parrillas, puedan ponerse a disposición de la gente que concurre a la Fiesta del Ternero?
Es más, miles de litros de vino, camionadas de pan y fruta, pasteles y empanadas, se brindan a quienes comparten los ya famosos fogones, fin de festejos, digno de la grandiosidad de todos los actos que lo precedieron y materialización de la hospitalidad y la generosidad, que se da así, no por fastuosidad o alarde de grandeza, sino con la pretensión única de hacer que los participantes se sientan agasajados y cumplimentados dignamente y que participen y degusten el más gaucho de los manjares, el asado al asador.
Hay un aspecto casi desconocido de la Fiesta que también nos admira y nos hace pensar en la extraordinaria difusión de la misma. Es la presencia permanente de visitantes de los más alejados y exóticos países del mundo.
Periodistas, escritores, funcionarios y turistas de los más diversos países de la tierra la han honrado. Gente de Japón, Suiza, Alemania, Estados Unidos, Italia, España y Francia por mencionar algunos y de todos los países de Sudamérica sin excepción nos han visitado en ediciones pasadas.
Con una ornamentación acorde a nuestras criollas tradiciones, los bailes y la infaltable música folklórica, el visitante se llevará el recuerdo de un asadito "con sabor a nuestra tierra...".
Sin duda la realización de los fogones es algo de lo más espectacular que se ve en la fiesta año tras año.